Carlos Arturo Cano Jaramillo

Abogado, académico, escritor

Abogado de la Universidad La Gran Colombia. Magister en Ciencia Política de la Universidad de los Andes. Especialización en Pedagogía de los Valores de la Universidad Javeriana. Exfuncionario de la Rama Judicial como juez, fiscal superior, director seccional de Instrucción Criminal de Bogotá y Cundinamarca, director seccional de Fiscalías de Bogotá y Cundinamarca. Conjuez de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia desde 1996 hasta el 2007. Profesor Universitario en derecho penal, procedimiento penal, argumentación e interpretación, ética y gobierno. Con la sociedad Semilla Consultores ha participado en la asesoría y capacitación en temas de derechos humanos, ética y cultura empresarial.
Autor de los libros "La Redacción del texto jurídico", "Procedimiento penal acusatorio, oralidad, debate y argumentación". Oralidad, redacción, argumentación y texto jurídico, y de varios módulos relacionados con "habilidades comunicativas del defensor en el juicio oral”, “Módulo de formación auto dirigida para los relatores de las Altas Cortes y Tribunales del País”, de Redacción, oralidad y argumentación. Y en el 2020 el libro “Argumentación e interpretación, oralidad y escritura”.
Actualmente en el ejercicio de la profesión en materia penal y actividades académicas dirigidas a la argumentación, la interpretación jurídica, la oralidad y la escritura, que se han desarrollado desde hace varias décadas, entre otras, con la Universidad del Rosario, diversas instituciones del Estado del país y el extranjero, como escuelas judiciales, Procuraduría, superintendencias. 
Desde el año 1991, por su trabajo en redacción, oralidad y argumentación, ha identificado que esta juega dos valiosos roles: uno, en la solución del conflicto, para que este se resuelva por la fuerza de los argumentos para asegurar la convivencia pacífica; y, dos, en la creación de los diversos textos jurídicos, orales o escritos, que son el producto final por excelencia de los abogados. En ese camino, ha reconocido las dificultades que se le presentan a los operadores jurídicos al redactar, al hablar, interpretar y argumentar, y desde esas dificultades ha estudiado las competencias necesarias para solucionar los conflictos y crear textos jurídicos orales o escritos de calidad, con un estilo caracterizado por su unidad, adecuación, coherencia, orden, claridad, brevedad, sencillez, precisión y lógica. Igualmente, con el trabajo de expertos en comunicación, ha invitado en sus capacitaciones a usar de manera idónea y eficaz el lenguaje verbal y no verbal, describir, narrar y probar los hechos; plantear y resolver problemas fácticos y jurídicos y sustentar las tesis; argumentar e interpretar; usar el precedente; conversar, debatir y refutar al adversario; decidir de manera correcta, justa, equitativa y ejemplar, de acuerdo con los fines, valores y principios reconocidos en la Constitución y los tratados internacionales sobre derechos humanos.