Transformación y cambio

V. En el recorrido académico por los múltiples cursos dictados, siempre estuvo de presente la reflexión sobre el cambio y el mejoramiento continuo. La sociedad, más en momentos de crisis, demanda, como dice Botero Uribe de seres humanos que aspiren no sólo a satisfacer necesidades para vivir mejor, sino que pretendan construir un mundo mejor, más bello, más justo; que su actitud ante la vida sea una lucha permanente contra la fealdad del mundo desde la estética, la ética, el arte, la libertad, la creación, el erotismo, el juego, el humor, la risa... Reafirma Botero Uribe que “Lo bello es una exigencia de cambio: la búsqueda de la belleza impone la autosuperación, la huida de la mediocridad, del conformismo, del mínimo necesario. La utopía toma distancia del miserabilismo tan en boga”[1].

La rutina puede frenar el crecimiento intelectual, por lo que hay que mantener vivos los ideales de una mejor formación, revivir el deseo y la necesidad de aprender. La educación no debe limitarse a transmitir datos, conocimientos, información, sino que debe inducir y promover el deseo de saber, ser impulso del pensamiento y de la autorreflexión. Hemos propuesto una capacitación humanista, la que Zuleta define como aquella que permite y fomenta el desarrollo de la persona, las posibilidades de desarrollo del individuo, que sea capaz de preguntar, de desatar lo que llevan en sí de aspiración y de búsqueda. Reiteramos, parafraseando a Zuleta, que la sociedad necesita no sólo formar burócratas, necesita de ciudadanos, de auténticos servidores públicos. Necesita también crear la ilusión de que se es una persona con posibilidades, con futuro. Si la educación no despierta en el individuo el deseo de aprender más, no hay nada que hacer; “No hay nada más difícil que dar de comer a un indigesto o a alguien que lo que quiere es vomitar”.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) organizó una capacitación sobre “La gestión del cambio para la Jurisdicción Especializada de Restitución de Tierras”. El objetivo fue sensibilizar al auditorio en la necesidad del cambio personal y organizacional para generar procesos de mejoramiento continuo. Se subrayó que los fines del Estado, los valores y principios generales traen fundamentos axiológicos y políticos que son fuente indispensable del cambio.

Los retos misionales de la administración de justicia tienen un altísimo contenido humano que reclaman una reingeniería, transformaciones personales, organizacionales y sociales. Reingeniería es empezar de nuevo. Abandonar procedimientos establecidos hace mucho tiempo y examinar otra vez desprevenidamente el trabajo que se requiere para crear el producto o servicio de una compañía y entregarle algo de valor al cliente. Rediseñar es echar a un lado sistemas viejos y empezar de nuevo. Implica volver a empezar e inventar una manera mejor de hacer el trabajo. Exige una revisión fundamental y el rediseño de procesos para alcanzar mejoras espectaculares en medidas críticas y contemporáneas de rendimiento, tales como costos, calidad, servicio y rapidez[2].

El cambio rompe paradigmas establecidos. El paradigma es el conjunto de prácticas o teorías que rigen durante determinado tiempo, pero que pueden dejar de regir gracias a los cambios que ofrece la realidad y a las mismas revoluciones científicas. El cambio de paradigma se expresa en la organización mediante el cambió en la cultura, en la cosmovisión, en la manera de hacer las cosas, en los valores, en los hábitos, en las relaciones, en la tecnología, en la estructura organizacional, en las funciones, los procedimientos internos, simplificación de procesos, en la coordinación interinstitucional, en la creación de sus productos.

El cambio es permanente en la vida de las personas y las organizaciones. Estamos, como sostenía Heráclito, en un fluir o devenir de la vida que nos presenta quiebres, dificultades, incertidumbres, obstáculos, que exigen cambios. Si no nos transformamos perdemos posibilidades de generar un futuro mejor. De acuerdo con ello, en este libro asumimos una pedagogía transformadora e integral, para personas abiertas al cambio, conscientes de la posibilidad real de construirse a sí mismo y generar cambios en la sociedad. Cuando tomamos plena conciencia de esta realidad nos podemos preguntar acerca de nosotros y de las organizaciones: ¿Sabemos lo que somos? ¿Quién soy? ¿Estamos predeterminados o condicionados? ¿Somos inmutables? ¿En su vida se han presentado cambios? ¿Qué cambiar? ¿Por qué y en cuanto tiempo cambiar? ¿Quién debe cambiar? ¿Cuándo cambiar? ¿Cómo cambiar? ¿En su vida personal y laboral ha enfrentado cuestiones nuevas, nuevos retos? ¿Los ha aceptado o se ha opuesto? ¿Estamos donde queremos estar? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Es posible hacerlo de otra forma?

Cambiar, entrar en procesos de transformación, supone que somos un campo abierto de posibilidades. Somos como la semilla, el bloque de mármol o el lienzo que el agricultor, el escultor o el pintor tienen para realizar su obra. De manera serena y continua, adquiriendo buenos hábitos, podemos obtener transformaciones positivas para favorecer la vida y el entorno. La competencia, la globalización de la economía, las nuevas tecnologías, los renovados talentos, las crisis, exigen el cambio. Si no se cambia se corre el riesgo de no sobrevivir. Por eso hay que estar conscientes para mirar en perspectiva y determinar en dónde y cuándo pueden aparecer cambios para entrar en procesos de renovación y de mejoramiento continuo, a través de la educación. Eso demanda del líder y del empleado flexibilidad, plasticidad, para que se facilite cualquier transformación.

El derecho no es ajeno a la dinámica del cambio en sus instituciones. Lo vemos en la constitución de la familia, en los derechos de las mujeres, las negritudes, los indígenas, en los sistemas orales, en el procedimiento acusatorio. La globalización está cambiando el Estado y el Derecho, con resultados económicos, sociales, políticos y jurídicos. La teoría jurídica históricamente ha tenido cambios que han ofrecido distintas concepciones acerca de lo que es el derecho. De ahí que es fundamental para interpretar la ley, conocer la historia y el desarrollo de las teorías jurídicas, porque permite el conocimiento del tipo de argumentos que usan, los métodos o criterios que en el tiempo han utilizado las diferentes corrientes de interpretación, como la exégesis, la jurisprudencia de conceptos, la teoría pura del derecho, la libre investigación científica, la sistemática, el solidarismo, el positivismo analítico, el derecho como integridad. Igualmente, saber sobre el aporte de las teorías extranjeras al desarrollo del Derecho en Latinoamérica, sobre la conciencia jurídica formalista y antiformalista del derecho.

Las Constituciones democráticas y los tratados internacionales sobre derecho y deberes humanos transforman el Estado, traen declaraciones sobre una nueva manera de pensar, de vivir y convivir, lo que a su vez transforma el derecho hacia una visión menos formalista. Nos impone retos relacionados con el cumplimiento de los fines esenciales del Estado Social de Derecho de servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.

En suma, la gestión del cambio organizacional es un proceso y una estrategia que reconoce la necesidad de producir cambios futuros en las personas y en la organización. Es un proceso porque requiere tiempo, aprendizaje, disciplina para cambiar creencias y hábitos arraigados. Sin embargo, ese futuro esperado se va construyendo activamente en el presente. Para generar cambios no son suficientes las competencias técnicas se requiere de compromisos éticos y políticos. Y ese cambio se logra a partir de jornadas de formación permanentes para lograr que los abogados, todos los operadores jurídicos, los magistrados, jueces y empleados modifiquen sus formas de pensar, sentir, hablar, actuar y tomar decisiones.

[1] Darío Botero Uribe. El derecho a la utopía. Ecoe Ediciones. 1994, pág. 36. [2] Michael Hammer y James Champy. Reingeniería. Olvide lo que usted sabe sobre cómo debe funcionar una empresa. ¡casi todo esta errado! Grupo Editorial Norma. 1994. P. 33.


0 vistas