LOS PROBLEMAS FÁCTICOS Y JURÍDICOS Y SU SOLUCIÓN

Los problemas pueden ser fácticos o jurídicos. Cuando se va a resolver un conflicto se parte de los hechos, de una historia, ocurrida en determinadas circunstancias de espacio, tiempo, modo, lugar, causa o finalidad, que cuentan las partes inmersas en él. El abogado, cuando recibe al ciudadano en su bufete; el conciliador, el mediador, el juez, el árbitro, escuchan unos hechos, que contienen un conflicto de intereses. Hay un problema fáctico que consiste en la existencia de unos hechos que hay que probar. Se discute, por ejemplo, si A mató a B. Y probado este hecho viene su calificación jurídica, es decir, la aplicación del derecho.

El planteamiento de los problemas emana de las pretensiones, de los hechos y de las normas invocadas por las partes, de acuerdo con los intereses de cada una. Las funciones de fiscales y jueces se focalizan en resolver los problemas fácticos y jurídicos. Luego de probados los hechos se construye el problema jurídico concreto o la teoría del caso que se va a defender. Aquí la tópica, como técnica de pensamiento que ayuda a buscar premisas y a resolver problemas concretos, juega un papel nuclear. Los caminos de solución del conflicto, la discusión de este, las pruebas, los argumentos, las conclusiones están alrededor de los problemas fácticos y jurídicos que surgieron por la ejecución de determinadas conductas de los ciudadanos.

Planteado el problema jurídico, las partes exploran sobre las hipótesis de solución y determinan la tesis que lo resuelve, la cual se fundamentan con las fuentes del derecho (en la norma legal, la jurisprudencia, el precedente, la regla de justicia, la analogía, los fines, los principios, la costumbre, la equidad, etc.). Fuentes que una vez halladas son objeto de interpretación. La tarea final de resolver es compleja porque hay muchos factores en tensión, teorías, visiones ético-políticas y variedad de fuentes y métodos interpretativos. Benjamín Nattan Cardozo, Juez de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, 1932-1938, se preguntó: ¿Qué es lo que hago cuando decido un caso?

¿A qué fuentes de información recurro en búsqueda de criterios? ¿En qué medida permito que cada una de las fuentes contribuya a formar mi decisión? ¿Hasta qué punto deberían contribuir estas fuentes? Si el precedente es aplicable ¿cuándo me rehúso a seguirlo?

Si ningún precedente es aplicable, ¿cómo formulo una regla que sirva de precedente para el futuro? ¿Hasta dónde debo llegar en la búsqueda de consistencia lógica y preservación de la simetría del sistema jurídico ante una costumbre discrepante, ante consideraciones sobre el bienestar social, ante un estándar común o propio de justicia y moral?

Dentro de ese extraño brebaje que es fabricado diariamente en la caldera de los tribunales, todos estos ingredientes se conjugan en distintas proporciones.

No estoy preocupado en investigar si los jueces deben tener permiso de destilar tal sustancia del todo. Asumo al derecho de creación judicial como una de las realidades existentes de la vida. Allí, mucho antes que nosotros estuvo el brebaje. Sin embargo, sus ingredientes no se mezclaron por un arte de azar. Algún principio, desconocido, no discernible e inconsciente reguló la creación de esta infusión”.

El servidor público al calificar jurídicamente los hechos, al seleccionar la ley cuidará de no incurrir en violaciones a esta, ya sea por falta de aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea de la ley. Hay falta de aplicación porque, por ejemplo, aplicó una norma derogada o desconoció la existencia de la que regía el caso. Hay aplicación indebida porque selecciona una norma equivocada. Hay interpretación errónea, cuando se selecciona correctamente la norma, pero se le otorga un sentido errado.

Son objetivos del Capítulo: i) (iii) Diferenciar y explicar los tipos de problemas que resuelven los textos jurídicos. (ii) Enseñar a plantear el problema jurídico reconociendo cada uno de sus componentes. (iii) Identificar las fuentes del derecho que soporten la resolución del problema jurídico. (iv) Aprender a construir la estructura del texto problema-solución, que, uno, identifica el problema jurídico; dos, las diversas hipótesis o tesis que se pueden presentar por las partes que intervienen en una actuación; tres, la argumentación de las hipótesis o tesis que se ha seleccionado, para lo cual se acude a las diversas fuentes del derecho, que, cuatro, se someten a la interpretación; cinco, se responden las hipótesis contrarias y, por último, cinco, se decide o se conceptúa según el caso. (v) Reconocer la importancia que tiene el problema jurídico en la toma decisiones, en el análisis jurisprudencial, en el estudio de los precedentes y en la construcción de líneas jurisprudenciales. (vi) Estudiar la función de la jurisprudencia, su fuerza como precedente y los métodos de análisis de esta.



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