LA POLÍTICA Y LA ÉTICA

Para Aristóteles el ser humano es un zoon politikón (un animal político o cívico). Necesita convivir e interactuar con otras personas y, por esa naturaleza política, tiene la facultad de relacionarse con otros y crear grupos sociales. Viviendo en sociedad, puede realizar de mejor manera sus atributos. En cualquier organización a la que pertenezcamos, pequeña o grande, hay relaciones políticas, en las cuales está presente el ejercicio del poder y la tensión entre el ejercicio de la libertad y la autoridad.

Somos, además, seres morales. La moral se refiere al conjunto de acciones que realizan los seres humanos y que configuran las costumbres. Acciones que permiten juzgar el comportamiento de las personas como correcto o incorrecto.


La palabra ética proviene del griego ethos que significa carácter o modo de ser. La ética forma parte de la filosofía, que reflexiona sobre la moral. Es un saber práctico que pretende que el ser humano, desde el ejercicio de la libertad, del equilibrio de los sentimientos y la razón, seleccione sus metas y oriente el curso de sus acciones o decisiones de manera inteligente. Es un saber que nos ayuda a pensar y a sentir en el tipo de sociedad y de planeta que nos gustaría vivir, para ello se encarga de mostrar cómo reflexionar para (i) tomar buenas decisiones; (ii) hallar los fundamentos o los argumentos que apoyen esas decisiones y los cursos de acción que seguimos[1], (iii) establecer los mejores fines, hallar los medios y hábitos para realizarlos y, (iv) determinar los valores, derechos y principios que rijan en la sociedad y en el territorio donde habitamos. Como se ve esos propósitos no son ajenos a la creación de las sentencias de los jueces y alegatos de las partes.

En las constituciones se efectúan declaraciones lingüísticas de contenido político, ético y humanista. Esas declaraciones expresan que las relaciones entre los asociados serán democráticas, participativas, justas, pacíficas, pluralistas, tolerantes, respetuosas de la dignidad humana, solidarias, orientadas al servicio a la comunidad, a la prevalencia del interés general, a mejorar la calidad de los bienes y servicios que se prestan. Son declaraciones que manifiestan un alto contenido de fines, valores y principios, que se vinculan con la política y la ética y que son fuente de inspiración en la toma de decisiones. Y tienen la capacidad, cuando se actúa en coherencia con ellas, de hacer que se produzcan cambios en la realidad.


Son objetivos de este Capítulo: (i) Reflexionar sobre el vínculo entre el derecho, la política, la moral y la ética y como incide ese vínculo en la toma de decisiones.(ii) Resaltar la importancia que hoy tiene la Constitución Política, el bloque de constitucionalidad y los tratados internacionales sobre derechos humanos en la argumentación y la interpretación de la ley. (iii) Examinar la incidencia que tienen las características del Estado social de derecho, democrático y participativo, en la transformación del Derecho y en la toma de decisiones judiciales y administrativas

[1] FRIEDO RICKEN, en su Curso fundamental de filosofía, ética general, explica que la vida humana es una sucesión de decisiones. Decidir es inevitable, así como el recto decidir y obrar. Decisión recta es la que se puede justificar y defender. Editorial Herder, Barcelona, 1987.

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