LA ORALIDAD

Los códigos procesales actuales consagran la oralidad como norma rectora del proceso. La oralidad es, además, un acto comunicativo, por esto resulta indispensable tener competencias para hablar en público en las audiencias públicas. Hay que estar preparados para pronunciar discursos de manera idónea y persuasiva, con el fin de mejorar el desarrollo profesional. En la retórica antigua, la oratoria judicial tenía como finalidad acusar, defender y refutar las tesis del adversario.

Como seres sociales requerimos de la comunicación oral. Vivimos, interactuamos y nos comunicamos no solo con el lenguaje verbal, también con el cuerpo y las emociones. Estos en conjunto nos permiten la comunicación, sentir a los otros, conversar, llegar a acuerdos y coordinar acciones con los demás. Seamos conscientes de que, en la vida social, cualquiera que sea el círculo en el que interactuemos (personal, familiar, laboral), siempre estamos intercambiando ideas, conversando y sosteniendo nuestras posiciones con argumentos expresados por medio del uso del lenguaje escrito u oral, verbal y corporal. Como seres lingüísticos, emocionales, racionales, corporales, usamos la palabra hablada y escrita, las emociones (el pathos), el razonamiento y el cuerpo (lenguaje corporal) para persuadir, explicar y justificar nuestros pensamientos, sentimientos y los cursos de acción que diariamente tomamos.

De acuerdo con lo expuesto, son objetivos de este Capítulo: (i) Reconocer las habilidades para intervenir de manera idónea en las diversas audiencias orales que se realizan a lo largo de la actuación procesal penal (ii) Dar pautas para leer y hablar en público con solvencia profesional y eficacia persuasiva, de una manera ordenada, clara, lógica y con fundamentos fácticos, probatorios y jurídicos que otorguen seriedad a la teoría del caso que se exponga. (ii) Conocer algunos conceptos básicos de comunicación que permitan mejorar las habilidades comunicativas orales para intervenir en los diferentes actos procesales y en las audiencias. (iii) Examinar los contenidos de la comunicación oral, tales como el orador, el auditorio, el mensaje, la retroalimentación, el contexto, el canal, el lenguaje no verbal o corporal. (iv) Identificar los factores que afectan la buena comunicación. (v) Determinar los criterios para evaluar el discurso oral.



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