LA ARGUMENTACIÓN Y LA INTERPRETACIÓN

La tarea de argumentar está presente al momento de probar los hechos y al interpretar la ley. Seleccionada la fuente del derecho hay que buscarle el sentido, hay que interpretarla. El método propio de los abogados es la hermenéutica, que tiene la función de interpretar los textos, de hallarles su significado. Para interpretar la ley acudimos a diversos tipos de argumentos o métodos de interpretación que responden a diferentes visiones de lo que significa la ciencia del Derecho. Es así como vamos a encontrar argumentos exegéticos, sistemáticos, teleológicos, sociológicos, etc.

Argumentar es fundamentar, ofrecer razones en apoyo de una conclusión o proposición de acuerdo con el principio de razón suficiente. La proposición o juicio se expresa lingüísticamente a través de la oración que consta de sujeto y predicado. La fuerza de los argumentos se halla en los fundamentos de las proposiciones de acuerdo con el principio de razón suficiente. Y el fin de la argumentación es persuadir, buscar razones sólidas que convenzan.

La teoría de la argumentación jurídica se ocupa de la racionalidad[1] de las providencias (autos, sentencias, resoluciones). La racionalidad es un atributo de quien actúa de acuerdo con razones y no por impulsos. Una decisión racional es aquella que está fundamentada[2], que ha seleccionado entre varias opciones la que ofrece más y mejores razones. Se soporta en pilares o soportes sólidos que permitan persuadir: en el ethos, el pathos, el logos, el lenguaje, que hacen presencia al momento de argumentar. Los argumentos del ethos son de orden moral, ético y político, pues la decisión no es ajena a los marcos morales y políticos vigentes en una sociedad y a los previstos en la Constitución. El Capítulo XV se ocupa con más detalle de estos marcos.

El ethos se refiere a los contenidos éticos del discurso, también a la moralidad, autoridad y credibilidad del emisor, que para ganarla debe inspirar confianza. La palabra moral viene del latín moralis que significa costumbre. Y a palabra ética viene del griego ethos, manera de hacer, costumbre, hábito. También alude al estudio del carácter. Se refiere a la rama de la filosofía que estudia la moral y la manera de juzgar la conducta humana.

Los argumentos del pathos son de naturaleza emocional. Se refieren al receptor del discurso, porque las emociones pueden influir en su conducta. No siempre actuamos de manera racional, hay impulsos afectivos que cambian la conducta. También aluden a la pasión del orador que orienta su discurso a mover las emociones del receptor para lo cual acude a la narración de historias, las metáforas, la piedad, la empatía que mueven la sensibilidad. No en vano sostuvo Blaise Pascal que el corazón posee razones que la razón ignora.

Los argumentos del logos se refieren al hecho de pensar con lógica. Aluden a las competencias cognitivas y a las razones que le dan fuerza al discurso, como es el caso de la lógica, los datos, las pruebas, las estadísticas que sustentan una proposición o una teoría.

De acuerdo con los pilares citados, siempre hay que hallar los argumentos que permitan una decisión que se pueda calificar como:

· Independiente e imparcial

· Legítima, válida y eficaz

· Razonable

· Aceptable

· Justa y equitativa

· Ejemplar

¿cuándo una decisión es independiente, legítima, válida, eficaz, razonable, aceptable, justa, equitativa y ejemplar? Todos estos son calificativos entrelazados, el uno lleva al otro, para llegar a la decisión deseada y tienen que ver con la fundamentación, con la justificación objetiva de las decisiones, para evitar que sea arbitraria. Se explicarán con más detalle en el respectivo capítulo.

Según lo expuesto, el operador jurídico al resolver un caso no se puede quedar solo en la subsunción de un hecho en la ley, pues tendrá casos en los cuales hay derechos contrapuestos y necesitará ponderar, pesar o armonizar los valores en tensión. En esta situación, reconoce que la subsunción no le alcanza y tiene que acudir a resolver tensiones e identifica que la decisión judicial y las decisiones de las autoridades administrativas, disciplinarias y fiscales que puedan afectar derechos, no están desvinculadas de los fines políticos y sociales del Estado y de los valores y principios superiores. Los jueces y las demás autoridades pueden acudir a la equidad, a la jurisprudencia, a los principios generales del derecho, a la doctrina y a las valoraciones morales y políticas (el ethos). El juez consciente de su responsabilidad política, de la función creativa que hoy se le asigna a la jurisprudencia, asume que el fin del discurso jurídico es lo justo, y la decisión particular ha de ser equitativa. Mira por esto la especificidad de los hechos para decidir de manera proporcionada.

En suma, el texto jurídico oral o escrito se caracteriza por ser una disertación comunicativa, lingüística, narrativa, probatoria, argumentativa, hermenéutica y dialéctica cuyo fin es persuadir. Ya nos hemos detenido en la narración de los hechos y la prueba, ahora en este capítulo nos ocuparemos de desarrollar los siguientes objetivos específicos relacionados con la argumentación: (i) Ofrecer las nociones y las funciones de la teoría de la argumentación. (ii) Explicar el concepto de lo razonable, examinando en particular la diferencia aristotélica entre juicios analíticos y juicios dialécticos. (iii) Revisar antecedentes históricos de la teoría de la argumentación que permitan identificar autores relevantes y cuáles son las enseñanzas que nos ha dejado ese recorrido. (iv) Sustentar que la motivación es un deber legal que exige la elaboración de textos jurídicos debidamente argumentados[3], hecho este que constituye una garantía fundamental de los derechos que emergen del debido proceso. (v) Identificar y diferenciar los diversos tipos de discursos, especialmente el autoritario frente al democrático. (vi) Relacionar los componentes básicos de un texto argumentativo; (vii) Examinar los errores que se pueden cometer al argumentar, y precisar las consecuencias de incurrir en ellos; (viii) Revisar las dificultades al interpretar la ley y los distintos argumentos que se han usado para hallar el significado de una norma jurídica; (ix) Enunciar y explicar las diferentes clases de argumentos que podemos exponer para sustentar una tesis. (x) Ofrecer recomendaciones prácticas acerca de cómo presentar los argumentos.

[1] Racionalidad entendida en el sentido de la facultad intelectiva que juzga las cosas con razones, discerniendo entre varias opciones cuál es la mejor. [2] Para Perelman, cuando se trata de una argumentación, no puede decirse que esta sea correcta o incorrecta. De una demostración, de un razonamiento formal, se dirá que es correcto, es decir, que es conforme a las reglas, o incorrecto, esto es, no conforme a las reglas. Pero cuando se trata de la argumentación, estos calificativos no se ajustan en absoluto, pues argumentar bien no es simplemente conformarse a reglas, y argumentar mal no consisteen transgredir esas reglas. Se dice de una argumentación que ella es fuerte o es débil, que está bien llevada o mal llevada. [3] Motivar alude a la fundamentación de las decisiones. En este trabajo se tomarán como sinónimos motivar, argumentar, fundamentar, justificar.


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